Investigadores de las Universidades de Burgos y Valladolid han demostrado que el análisis de aguas residuales permite detectar la circulación del SARS-CoV-2 y anticipar un aumento de casos clínicos. El estudio, publicado en la revista NPJ Viruses del grupo Nature, ha analizado durante tres años 600 muestras procedentes de 12 puntos diferentes de Burgos.
Los resultados muestran que el coronavirus estuvo presente en el 93 % de las muestras, manteniéndose de forma constante durante el periodo analizado, mientras que los virus de la gripe y el virus respiratorio sincitial presentaron patrones estacionales.
Uno de los principales hallazgos es que las concentraciones de virus en las aguas residuales permitieron predecir un aumento de casos clínicos con hasta siete días de antelación, lo que abre la puerta a utilizar esta metodología como herramienta de alerta temprana ante posibles brotes.
El catedrático de Microbiología de la UBU y autor principal del estudio, David Rodríguez Lázaro, destaca que esta vigilancia permite detectar también la circulación del virus entre personas asintomáticas o que no realizan pruebas clínicas.
Los investigadores señalan además que esta metodología puede aplicarse a otros microorganismos de interés sanitario, como virus intestinales o bacterias resistentes a los antibióticos, y que constituye una herramienta de vigilancia alineada con el concepto de ‘Una Salud’ (One Health).











