El artista Carlos Armiño abre la posibilidad de desplazar susobras de Oña a otra localidad de Las Merindades
La aparición de una de sus esculturas destrozada en los jardines del monasterio le lleva a reflexionar sobre el futuro de la colección

Una serie de obras del escultor Carlos Armiño se ubican desde hace varios años en los jardines benedictinos del Monasterio de San Salvador de Oña. Se trata de estructuras escultóricas concebidas como soportes para exposiciones de pintura y fotografía al aire libre, además de otras piezas del propio artista que permanecen en este entorno.
El pasado fin de semana, una de esas obras apareció rota y hecha pedazos en el suelo, junto al estanque del jardín. Por el momento se desconocen las causas de lo ocurrido, aunque el suceso ha tenido un importante impacto personal en el escultor, natural del Valle de Valdivielso.
Carlos Armiño reconoce que el primer sentimiento tras lo ocurrido ha sido el de tristeza. Explica que, aunque no se trata de una pieza de gran valor artístico individual, sí tiene un significado especial, ya que es una escultura pensada para albergar exposiciones temporales. En concreto, recuerda que esa estructura había servido en diferentes años como soporte para varias fotografías y pinturas, y confiesa que todavía no ha querido acercarse a verla, aunque cree que podría tener arreglo.
Este incidente ha acelerado una reflexión que ya venía de atrás. El propio escultor considera que el proyecto en Oña está llegando a su fin y que la idea, tal y como estaba planteada, se encuentra algo agotada. Por ello, abre ahora la posibilidad de trasladar la colección a otra localidad de Las Merindades.
En este sentido, Carlos Armiño hace un llamamiento a municipios como Medina, Villarcayo o Espinosa, siempre que cuenten con un espacio adecuado o muestren interés por acoger estas obras. Destaca especialmente la polivalencia de estas esculturas, ya que permiten organizar exposiciones al aire libre de pintura y fotografía, y algunas de las piezas pueden albergar incluso hasta ocho obras simultáneamente.
Al margen de esta situación, el artista se encuentra actualmente inmerso en un proyecto personal en el Valle de Valdivielso. Está rehabilitando una antigua casa de tres plantas del siglo XVIII, situada en Panizares, con la intención de convertirla en un museo dedicado a su obra. La previsión es que las obras finalicen de cara a la primavera-verano de 2026, momento en el que podría abrir sus puertas este nuevo espacio cultural.










