Fran Renedo Carrandi ambienta en Las Merindades su nueva novela, un relato entre la España vaciada y lo sobrenatural
“Los años tristes. Perros es un nombre de pueblo” sitúa la acción en enclaves reales como Soncillo y el pueblo abandonado de Perros

El eEl escritor Fran Renedo Carrandi ha elegido Las Merindades como escenario principal de su nueva novela, “Los años tristes. Perros es un nombre de pueblo”, una obra que entrelaza la narrativa social contemporánea con una atmósfera inquietante que envuelve pueblos casi olvidados del norte de Burgos.
La novela está ambientada en localizaciones reconocibles como Soncillo, Crespos y Monilla, y especialmente en el pueblo abandonado de Perros, un enclave real que se convierte en el epicentro simbólico de la historia. Estos paisajes rurales no son un simple telón de fondo, sino una pieza fundamental de la narración, donde el aislamiento, la memoria y el paso del tiempo adquieren un peso determinante.
La trama aborda cuestiones muy presentes en la actualidad, como la despoblación rural o la llamada “España vaciada”, y el contraste entre visiones cosmopolitas y la vida en entornos tradicionales. A partir de ahí, el autor introduce elementos que rozan lo fantástico y lo inexplicable, construyendo un relato en el que los límites entre realidad y misterio se difuminan.
En palabras del propio Fran Renedo Carrandi, la novela “trata de muchas cosas a la vez, pero sobre todo refleja esa España olvidada, esa ‘España vacilada’ de la que nos hablan y que poco a poco se va perdiendo. Es un homenaje a la gente y a la cultura de nuestros ancestros, que forma parte de nuestra identidad y de nuestro pasado, y cuya desaparición deja un vacío que también sentimos en nosotros mismos”.
Fran Renedo Carrandi, colaborador habitual en publicaciones especializadas en divulgación cultural y misterio, consolida con esta obra una línea literaria que explora lo ancestral y lo simbólico desde escenarios reales. La novela incorpora referencias a lugares, personajes y conversaciones inspiradas en hechos auténticos, lo que refuerza la sensación de cercanía y verosimilitud incluso en los pasajes más inquietantes.
En definitiva, el autor vuelve a poner el foco en el medio rural como espacio literario con identidad propia, capaz de albergar historias universales y, al mismo tiempo, profundamente ligadas al territorio.










