La falta de agentes medioambientales se agrava en la provincia de Burgos
Un 25% de las plazas continúa sin cubrir y varias comarcas trabajan con plantillas muy reducidas

La provincia de Burgos arrastra un importante déficit de agentes medioambientales, una situación que se hace notar en la operatividad diaria de las 15 oficinas comarcales. Actualmente existen 130 plazas, pero casi 100 están ocupadas, lo que deja alrededor de un 25% sin cubrir y genera dificultades para atender todas las funciones asignadas a este cuerpo.
Las carencias son especialmente visibles en la comarca de Espinosa de los Monteros, donde de las 8 plazas previstas solo están activas 4. Situaciones similares se dan en Medina de Pomar y Oña, que deberían contar con 9 agentes cada una, pero únicamente disponen de 6 operativos. En Soncillo, de las 8 plazas, están cubiertas 6 más 1 interina, mientras que Villarcayo mantiene una vacante dentro de un total de 8 profesionales. La situación más crítica se vive en Pradoluengo, una de las comarcas más afectadas, con únicamente 4 agentes para las 9 plazas existentes.
Desde la Asociación Sindicato Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla y León alertan de estas cifras, que reflejan un recorte de personal prolongado en el tiempo y atribuyen directamente a la Junta. Recuerdan que los agentes no solo son esenciales durante la temporada de incendios, sino también para todas las funciones medioambientales que desempeñan a lo largo del año, desde vigilancia y control del territorio hasta gestión de fauna, montes y espacios naturales.
Además, advierten de que en los próximos años se producirá un importante volumen de jubilaciones, especialmente entre los profesionales que ingresaron en la década de los 80, y denuncian la falta de previsión: consideran que la Junta no está actuando ante el relevo generacional, lo que amenaza con agravar aún más la escasez de efectivos.










