Es una de las principales novedades en la convocatoria de ayudas que impulsa la Diputación de Burgos junto al Arzobispado. El objetivo es que pueblos y parroquias dispongan de mayor margen presupuestario para poder cubrir posibles subidas de costes y contar con plazos más flexibles para realizar las obras en los templos burgaleses.
El plazo de solicitud permanece abierto y la convocatoria se resolverá en 4 fases, con más de 5 millones de euros. El importe de la ayuda no podrá superar el 80% del coste total. Los primeros 1.300.000 euros se podrán solicitar hasta el 1 de mayo y se repartirán en julio; la segunda resolución llegará en noviembre, con solicitudes hasta el 1 de septiembre; la tercera fase será en marzo de 2027 y la cuarta y última en agosto de ese mismo año.
Las cantidades no adjudicadas, así como la cuantía resultante de las renuncias en una resolución, pueden trasladarse a las posteriores. La misma fórmula ha comenzado a aplicarse con buena aceptación en los proyectos de patrimonio cultural 2025-26, con dos de las cuatro fases ya resueltas y una tercera en evaluación.
Entre los criterios a tener en cuenta para ser uno de los beneficiarios de la convocatoria está el carácter urgente de la intervención en iglesias y templos. También se valorarán las actuaciones que supongan la continuación de fases anteriores, así como el valor histórico-artístico del inmueble.
Se puntuará si el templo tiene o prevé tener uso social, al igual que la implicación del pueblo en la financiación de la obra. Como novedad, se otorgarán 5 puntos a los proyectos de las parroquias incluidas en el programa Vivienda de Alquiler Rural (VAR) como ofertantes de un inmueble en condiciones de habitabilidad.
Una vez resuelta la convocatoria, los beneficiarios tendrán 12 meses para ejecutar los proyectos cuyo presupuesto sea menor de 60.000 euros y 24 meses en los casos de igual o mayor cuantía, con sanciones en caso de incumplimiento. Los primeros recibirán el abono de la subvención en un único pago, y el resto en dos: el 50% inicial al justificar la mitad de la obra y el resto a su finalización.
En la última convocatoria, la de 2024, una de las iglesias beneficiadas fue la de Bárcenas, incluida dentro del conocido Convenio de las Goteras. Esta actuación permitió abordar la rehabilitación de la cubierta de la iglesia de Santa María Magdalena, un edificio de gran valor histórico que presentaba importantes daños derivados de las humedades, con deterioro en la madera, tejas rotas y problemas estructurales en distintas zonas del tejado. La intervención, que tuvo que salir a licitación hasta en tres ocasiones por falta de interesados, supuso una inversión total superior a los 100.000 euros.











