Castilla y León mantiene la recomendación de mascarilla ante el aumento de la gripe
La Junta descarta imponer su uso obligatorio y apela a la precaución en hospitales, residencias y entre personas vulnerables

La evolución de la gripe en Castilla y León continúa siendo objeto de seguimiento por parte de las autoridades sanitarias, que no prevén establecer la obligatoriedad del uso de la mascarilla, aunque sí refuerzan su recomendación en entornos sanitarios y sociales y en situaciones de contacto con personas de riesgo.
La medida se adopta en un contexto en el que las infecciones respiratorias agudas mantienen una tendencia ascendente en la Comunidad. A pesar de este incremento, los niveles generales de incidencia se sitúan todavía en rangos considerados bajos.
Según los datos de la Consejería de Sanidad, la tasa global de infecciones respiratorias se ha elevado hasta los 893 casos por cada 100.000 habitantes, superando los registros de la semana anterior. En el caso concreto del síndrome gripal, la incidencia se sitúa en 173 casos, también por encima de las cifras registradas a finales de noviembre.
Entre el 1 y el 7 de diciembre se observó un aumento de las urgencias hospitalarias relacionadas con infecciones respiratorias en todos los grupos de edad, que llegaron a representar el 11% del total de las atenciones urgentes. Las hospitalizaciones mostraron un crecimiento más acusado en el grupo de personas mayores de 75 años.
El análisis de las muestras confirma que los virus de la gripe concentran la mitad de los positivos detectados, tanto en la red centinela como en el ámbito hospitalario, con predominio del subtipo H3. Por su parte, el virus respiratorio sincitial (VRS) ha registrado un ligero repunte en menores de cinco años y mayores de 65, mientras que la incidencia de COVID-19 se mantiene en valores muy bajos, con dos casos por cada 100.000 habitantes.
En cuanto a la positividad de las pruebas analizadas, los resultados sitúan a la gripe cerca del 50%, frente a porcentajes notablemente inferiores en el caso del VRS y del coronavirus.
Ante este escenario, las recomendaciones sanitarias se centran en extremar las medidas de prevención, especialmente en centros hospitalarios, residencias y en la atención a personas con mayor vulnerabilidad, con el objetivo de limitar la transmisión de los virus respiratorios durante el periodo invernal.










