El Ayuntamiento de Merindad de Montija solicita un botiquín de farmacia tras el cierre definitivo de la farmacia de Villasante
La Junta autorizó el cierre el pasado 17 de diciembre y el Consistorio inicia los trámites como solución provisional mientras se sigue buscando una nueva farmacia

El cierre definitivo de la farmacia de Villasante, efectivo desde el pasado 17 de diciembre de 2025, ha encendido todas las alarmas en la Merindad de Montija. Tras semanas de gestiones infructuosas para evitar la clausura, la Dirección General de Salud Pública de la Junta de Castilla y León dio luz verde a la desaparición de un servicio considerado esencial por los vecinos, especialmente en una zona rural con población envejecida.
Desde el Ayuntamiento se realizaron contactos al más alto nivel, incluyendo el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Burgos, responsables autonómicos de Sanidad e incluso el propio consejero, con el objetivo de facilitar un traspaso de la titularidad que permitiera mantener abierta la farmacia. Sin embargo, la normativa vigente deja la decisión exclusivamente en manos de la farmacéutica titular, lo que ha impedido, hasta ahora, una solución definitiva.
Ante la imposibilidad de mantener el servicio y con escasas opciones legales para forzar una continuidad, el Ayuntamiento ha optado por activar la única alternativa prevista por la Junta: la solicitud de un botiquín de farmacia. Se trata de una medida transitoria que permitirá garantizar el suministro básico de medicamentos mientras se sigue explorando la posibilidad de recuperar una farmacia en el municipio.
El alcalde ha reconocido públicamente la frustración institucional y vecinal, subrayando que este cierre supone “una pérdida más para el medio rural” y denunciando la contradicción entre los discursos sobre la lucha contra la despoblación y la realidad administrativa que, en la práctica, deja a los pueblos sin servicios esenciales.
La instalación del botiquín requerirá ahora completar un proceso administrativo que incluye la cesión de un local municipal, la elaboración de planos y certificados de población, y la posterior autorización sanitaria. Mientras tanto, el Ayuntamiento mantiene abiertas todas las vías de diálogo posibles para evitar que la desaparición de la farmacia se convierta en una situación permanente.
La pérdida del servicio farmacéutico en Villasante reabre el debate sobre la fragilidad de los servicios básicos en el medio rural y la dificultad de los pequeños municipios para mantener infraestructuras esenciales que son clave para fijar población y garantizar una atención digna a sus vecinos.










