Durante los meses de verano, cuando la sequía reduce el caudal de ríos y pozos, muchos municipios de Burgos han visto cómo su agua alcanzaba niveles de nitratos y otros contaminantes que obligaban a declararla “no apta para consumo humano”. Esta situación afecta especialmente a localidades con menos recursos, donde los sistemas de tratamiento y la supervisión técnica son limitados.
Frente a este panorama, el Procurador del Común de Castilla y León ha instado a la Diputación de Burgos a reforzar la prevención y corrección de la contaminación química del agua potable. Aunque los nitratos son el foco principal, el informe también señala la importancia de controlar otros elementos como arsénico, fluoruros y plaguicidas, que pueden afectar gravemente la salud.
El Procurador recuerda que superar los límites legales de nitratos o arsénico supone un riesgo para la población, especialmente para bebés, embarazadas y personas con enfermedades previas. Por ello, insiste en la necesidad de estrategias preventivas y de apoyo técnico para los municipios con menos capacidad.
Entre las medidas recomendadas, se sugiere impulsar un plan provincial que ayude a los municipios, facilitando la planificación de nuevas captaciones y sistemas de tratamiento, así como la coordinación técnica para la redacción de proyectos y la supervisión de obras. Además, se enfatiza la importancia de mantener y reforzar las ayudas económicas para garantizar el correcto funcionamiento de depósitos, bombeos y redes de distribución.
El informe concluye recordando que, aunque los nitratos sean la prioridad, otros contaminantes también deben ser controlados para asegurar un suministro de agua seguro y de calidad para todos los habitantes de la provincia.











