La Universidad de Burgos (UBU) ha decidido modificar su planificación inicial y acometer la construcción de la nueva Facultad de Medicina en una sola fase, en lugar de hacerlo por tramos. Este cambio permitirá ejecutar el proyecto completo en un plazo aproximado de tres años, con el inicio de las obras previsto para el último trimestre de 2026.
La decisión llega tras el refuerzo de la financiación por parte de la Junta de Castilla y León, que aportará 19,5 millones de euros destinados a garantizar las infraestructuras necesarias para la implantación del grado. Esta aportación económica ha permitido rediseñar el proyecto y plantear un complejo de mayor envergadura y con más prestaciones de las previstas inicialmente.
El equipo encargado de redactar el proyecto ya trabaja en una actualización del diseño, que incluye la ampliación del Centro de Simulación Clínica de Alta Fidelidad, concebido ahora como un espacio más avanzado, así como el aprovechamiento de la quinta planta, que inicialmente no iba a tener uso y que finalmente albergará aulas y despachos. Las primeras actuaciones se centrarán en la demolición interior de los niveles superiores del hospital del Divino Valles y en la instalación de los laboratorios en la octava planta, con una duración estimada de un año.
Mientras se ejecuta la obra, la UBU mantiene el calendario de implantación del grado y comenzará a impartir la titulación en el curso 2026-2027 en el Hospital Militar, donde dispone de espacios para las clases teóricas. Paralelamente, ya se ha encargado la instalación de un laboratorio de anatomía en el pabellón 2, que permitirá desarrollar las prácticas desde los primeros cursos, uno de los requisitos establecidos por la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Castilla y León (Acsucyl).
La Universidad ha incorporado estos cambios en la memoria definitiva del grado, presentada recientemente, y está a la espera de recibir el informe final de Acsucyl, previsto para el mes de marzo. El nuevo planteamiento responde a las observaciones realizadas por la agencia, que había advertido de un calendario de implantación especialmente exigente.
En cuanto a la formación práctica, el plan prevé un contacto progresivo del alumnado con los pacientes. Las prácticas comenzarán en el tercer curso, con 40 horas en Atención Primaria, que se ampliarán a 80 horas en cuarto curso, 100 horas en quinto, y culminarán con el rotatorio clínico en sexto.
El proyecto académico mantiene contenidos relacionados con ámbitos como el Big Data, la inteligencia artificial, la evolución humana o las enfermedades raras, aunque se han introducido ajustes para ordenar mejor las asignaturas, clarificar contenidos y actualizar denominaciones.
Por último, la UBU ha activado un plan de contingencia para garantizar el personal necesario en las áreas clínicas. En este sentido, se ha modificado la Relación de Puestos de Trabajo para incorporar dos técnicos al laboratorio de anatomía, mientras que la contratación del profesorado se realizará de forma progresiva, acompañando el desarrollo de cada curso del grado.











