Los servicios de Urgencias hospitalarias de la provincia vivieron en 2025 uno de los años con mayor presión asistencial, impulsada en gran parte por la llegada de pacientes con problemas de salud que no requerían atención inmediata. Los profesionales sanitarios alertan de que esta situación, lejos de ser puntual, se arrastra desde hace varios años y continúa agravándose.
En el Hospital Universitario de Burgos (HUBU), más de seis de cada diez personas atendidas acudieron por patologías leves, un volumen que contribuye a la saturación del servicio y dificulta la respuesta rápida a los casos verdaderamente urgentes. Esta tendencia se repite en los hospitales comarcales, aunque con diferencias entre centros.
El escenario es especialmente significativo en el hospital Santiago Apóstol de Miranda de Ebro, donde más del 75% de las consultas corresponden a procesos sin carácter urgente, convirtiéndolo en uno de los servicios con mayor presión asistencial en relación con su población de referencia. En el hospital Santos Reyes de Aranda de Duero, el porcentaje es menor, pero aun así la mitad de los pacientes atendidos podrían haber sido tratados fuera del ámbito hospitalario.
Desde los servicios de Urgencias señalan dos factores clave detrás de esta situación: por un lado, las demoras en la Atención Primaria, que empujan a muchos pacientes a acudir al hospital ante la imposibilidad de obtener una cita rápida; por otro, el uso inadecuado de Urgencias para dolencias leves o procesos sin gravedad, que terminan ocupando recursos diseñados para emergencias reales.
Los profesionales advierten de que esta dinámica está transformando los servicios de Urgencias en una prolongación de los centros de salud, con el consiguiente impacto sobre la calidad asistencial y los tiempos de espera, y reclaman medidas que permitan redirigir a los pacientes al nivel asistencial más adecuado.











