Castilla y León flexibiliza los ecorregímenes para adaptar la PAC a la realidad del campo y proteger la capacidad productiva
La Junta adapta determinadas exigencias de la PAC a las condiciones agronómicas, fitosanitarias y económicas de las explotaciones de Castilla y León ante la presencia de topillo campesino y el aumento de los costes de producción

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de la Junta de CyL ha aprobado nuevas medidas de flexibilidad para la aplicación de los ecorregímenes en la campaña agrícola 2026/2027. La decisión adapta determinadas exigencias de la Política Agraria Común (PAC) a las condiciones agronómicas, fitosanitarias y económicas que afrontan las explotaciones de Castilla y León, con un objetivo claro: que las obligaciones ambientales sean compatibles con la producción, la rentabilidad y la prevención de riesgos para los cultivos y la salud pública.
La resolución declara la existencia de circunstancias excepcionales por la presencia de elevadas poblaciones de topillo campesino y atiende a las recomendaciones científico-técnicas de la Comisión de Roedores y Otros Vertebrados.
A ello se suma un escenario marcado por el encarecimiento de fertilizantes y combustibles, la presión sobre los márgenes de las explotaciones y la debilidad de los precios percibidos, especialmente en los cultivos herbáceos.
La Consejería de la Junta de CyL mantiene una posición política clara: la PAC debe volver a situar en el centro al agricultor y al ganadero profesional, a quien vive de su explotación, asume riesgos, invierte, crea empleo y garantiza la capacidad productiva.
La tecnología y los controles deben ayudar a cumplir, no convertir al profesional en un gestor administrativo permanente ni tratarlo como un “presunto infractor”.










