La provincia de Burgos registró en 2025 un ligero repunte en el número de nacimientos, aunque insuficiente para equilibrar el aumento de las defunciones. Según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el pasado año vinieron al mundo 2.107 bebés, lo que supone 76 más que en 2024 y un crecimiento del 3,73%.
Se trata del segundo incremento consecutivo tras el mínimo histórico alcanzado en 2023, cuando por primera vez desde que existen registros se bajó de los 2.000 nacimientos (1.999). Además, el aumento de la natalidad fue superior al crecimiento total de la población provincial, que rondó el 1%, lo que da cierto respaldo al dato en términos relativos.
En el contexto nacional, Burgos se sitúa entre las provincias con mayor subida interanual de nacimientos, solo por detrás de Guadalajara, Zamora, Ourense y Albacete, aunque en todos los casos se parte de cifras reducidas.
Sin embargo, la mejora en los alumbramientos no compensa la evolución de la mortalidad. En 2025 fallecieron en la provincia 4.350 personas, un 4,8% más que el año anterior, marcando el registro más alto si se excluye 2020, el año de la pandemia. Como resultado, el saldo vegetativo fue negativo en 2.333 personas, ya que las muertes prácticamente duplican a los nacimientos.
La tendencia no es nueva. Desde comienzos de los años 80 la mortalidad mantiene una línea ascendente y en 1990 se produjo el punto de inflexión: por primera vez hubo más defunciones que nacimientos en la provincia. Aunque durante la etapa de bonanza económica de principios de siglo se rozó el equilibrio gracias a un repunte puntual de la natalidad, la dinámica volvió a invertirse tras la crisis.
Muy lejos quedan los años setenta, cuando en Burgos nacían más de 5.000 niños anuales y el crecimiento natural era positivo. En la actualidad, el aumento de población que experimenta la provincia se explica sobre todo por la llegada de inmigrantes, en un contexto de envejecimiento acusado que comparte con buena parte del territorio nacional.











