La Merindad de Montija se une contra el cierre de su farmacia
Mientras Montija busca mantener abierta su farmacia, el Ayuntamiento de Valdeporres espera la autorización de un botiquín tras el cierre definitivo

Esta mañana casi un centenar de vecinos de la Merindad de Montija se reunían frente a la farmacia de Villasante, ya cerrada, a modo de protesta por su cierre. El ayuntamiento montijano ha estado mediando entre la farmacéutica y posibles interesados en el traspaso, que tiene que ser efectivo antes del 31 de diciembre. La actual titular solicitó el cierre definitivo voluntario en un par de ocasiones que fue autorizado por la Junta de Castilla y León, y ayer fue el último día que abrió.
El alcalde, Florencio Martínez, ha mantenido conversaciones con el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Burgos, con la Directora General de Sanidad de Valladolid e incluso con el Consejero de Sanidad para dar solución a esta situación. El siguiente paso es solicitar una nueva licencia, para conseguirla es necesario contar con casi 3.000 vecinos en la Zona Básica de Salud de Espinosa de los Monteros (a la que pertenecen Espinosa, Merindad de Montija, Junta de Traslaloma, Angosto y la mayoría de los pueblos de Merindad de Sotoscueva), algo muy complicado de conseguir según lo ha transmito hoy a los vecinos.
Mientras esta cuestión se soluciona el ayuntamiento ya ha solicitado el servicio de botiquín farmacéutico en el mismo local municipal en la que se ubicaba la farmacia actual para poder ofrecer, al menos, un servicio básico de dispensación de medicamentos durante unas horas los días que el consultorio médico esté abierto.
Desde el Ayuntamiento se insiste en que la farmacia es un pilar básico para la atención sanitaria, especialmente en zonas rurales con población envejecida y núcleos dispersos, donde el acceso a otros recursos sanitarios resulta más complejo.
La farmacia de Valdeporres cerró en Noviembre
La farmacia de Valdeporres ya cerró definitivamente, poniendo fin a más de cuatro décadas de servicio continuado a los vecinos del municipio. El cierre se produjo el pasado 21 de noviembre tras la jubilación de su titular, Elisa Ruiz de Lobera, que durante 41 años estuvo al frente de la botica de Pedrosa de Valdeporres, sin que haya sido posible encontrar relevo profesional.
Ante esta situación, el Ayuntamiento de Merindad de Valdeporres ha solicitado un botiquín farmacéutico que sea atendido por una farmacia de la comarca, y actualmente se encuentra a la espera de que el trámite administrativo avance.
Pese a que la farmacia era viable y atendía, entre otros, a una residencia de mayores y a la práctica totalidad de los vecinos de la merindad, no ha habido interesados en continuar con la actividad en el medio rural, una realidad que afecta cada vez a más municipios como ya fue el caso de la Merindad de Sotoscueva.
Un problema estructural del medio rural
Los cierres de Valdeporres y Montija vuelven a poner de manifiesto un problema estructural: la dificultad para garantizar el relevo profesional en servicios esenciales del medio rural.










