El ambiente de pesimismo por los elevados costes de producción, unos precios que no resultan rentables y la incertidumbre ante la reforma de la PAC y el acuerdo comercial con Mercosur son algunos de los motivos por los que el sector del campo vive una situación de inestabilidad y ha salido a las calles.
En el caso del cereal, para este año 2026 los cerealistas de Castilla y León recortan siembras para la próxima cosecha. Las primeras estimaciones del Ministerio de Agricultura sobre las siembras de invierno de trigo, cebada, centeno y avena apuntan a una bajada del número de hectáreas de casi el 5 %, hasta los 1,6 millones de hectáreas. La mayor parte de la superficie sembrada corresponde al trigo.
Por provincias, la siembra desciende en Burgos y se queda en casi 350.000 hectáreas, mientras que solo aumenta ligeramente en la provincia de Segovia.
Las organizaciones agrarias señalan la falta de rentabilidad como la principal causa de la reducción de las siembras de cereal de invierno en Castilla y León. A ello se suma que los fertilizantes han duplicado su precio desde 2021, al mismo tiempo que los precios del cereal han bajado.
Los representantes agrarios mantienen además su exigencia de un mayor control de las importaciones, para que cumplan las mismas condiciones y exigencias que la Unión Europea impone a sus agricultores.











