Hallan un sarcófago infantil de la época visigoda en Tartalés de Cilla
La pieza, hallada de forma fortuita en Tartalés de Cilla, data de los siglos VI-VII y refuerza la importancia arqueológica del Desfiladero de la Horadada

El Museo de Burgos ha incorporado a su exposición de Nuevos Ingresos un sarcófago infantil de época visigoda, localizado de manera fortuita en una escombrera situada a las afueras de Tartalés de Cilla, pedanía de Trespaderne. Se vincula este sarcófago con el Monasterio de San Martín situado en esta localidad.
El hallazgo corresponde a la caja del sarcófago, tallada en piedra caliza, sin conservar la tapa original. Presenta una forma trapezoidal y unas dimensiones de 98 centímetros de longitud, 31 centímetros de anchura en la cabecera, 25 centímetros en los pies y 31 centímetros de altura. En su interior se aprecian marcas de cincelado en bruto, mientras que el exterior muestra un acabado más cuidado, con decoración en sus cuatro frentes.
En los laterales largos destacan tres círculos acanalados e incisos, enmarcados por rectángulos también acanalados, una decoración geométrica documentada en otros sarcófagos (principalmente de adultos) hallados en distintos puntos de la provincia, como la comarca de La Bureba, la ermita de Montes Claros de Ubierna o la necrópolis de Tubilla del Agua.
La pieza se fecha entre los siglos VI y VII d. C., en pleno periodo de dominación visigoda en la Península Ibérica. Esta cronología se apoya en la existencia de ejemplares muy similares cuya datación ha sido confirmada mediante estudios de carbono 14.
El descubrimiento refuerza la relevancia geopolítica y el dinamismo del Desfiladero de la Horadada durante esta etapa histórica, un territorio donde se concentran importantes enclaves arqueológicos. Entre ellos destacan la fortaleza de Tedeja, en Trespaderne, de carácter militar, y el templo de Santa María de los Reyes Godos, de gran valor cultural y religioso, donde también aparecieron sarcófagos con decoración geométrica similar.
Este sarcófago infantil evidencia la continuidad de una producción artesanal especializada y constituye un testimonio de la existencia de una élite social, capaz de acceder a bienes funerarios de elevado coste durante el periodo visigodo.
La obra podrá visitarse en el Museo de Burgos hasta el 15 de marzo de 2026, mientras se estudia su posible incorporación a la exposición permanente de la Sección de Arqueología.










