Este próximo domingo 30 de marzo será el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar y por ese motivo, desde Cáritas Castilla y León organizaron ayer concentraciones para visibilizar a este colectivo profesional.
Según explica Diego Pereda, voluntario de Cáritas, la iniciativa se celebra en toda Castilla y León desde el año pasado y tiene como objetivo reivindicar los derechos de las trabajadoras del hogar y visibilizar su trabajo, que a menudo pasa desapercibido. Este año hemos querido poner un poco más de énfasis en valorar y visibilizar ese trabajo que se hace. «Muchas veces, cuando hay una trabajadora doméstica en un hogar, es porque las personas de ese hogar están trabajando a su vez. Y el trabajo que realizan estas profesionales (limpiar, cocinar o cuidar a niños y mayores) es menos visible, aunque sea esencial para que todo funcione”, indicó Diego.
Ayer hubo concentraciones en Briviesca, Burgos y Aranda de Duero, donde, entre otras cosas, se pidió la adopción de medidas para acabar con la precariedad del colectivo. Aunque se han producido algunos avances en el reconocimiento de sus derechos, como el preaviso para el despido, la prevención de riesgos laborales o la mejoría en las cotizaciones, desde Cáritas se señala que siguen expuestas a situaciones de abuso, invisibilización, precariedad, economía sumergida y vulneración de sus derechos, en gran medida debido precisamente a ese carácter especial derivado de las condiciones particulares en que se realiza la actividad.
Diego Pereda destacó la amplia participación: “Estamos contentos porque al final han acudido muchas personas de Cáritas, voluntarios y técnicos, pero sobre todo trabajadoras domésticas, que era el objetivo principal». Hemos podido escuchar sus testimonios, ponerles cara y además realizar un gesto muy visual con guantes, que representan el trabajo doméstico. En Burgos asistieron cerca de un centenar de personas, en Aranda varias decenas y en Briviesca una veintena, lo que demuestra que la iniciativa tiene cada vez más repercusión.
En el manifiesto que se leyó en cada una de las convocatorias, se demandó que el Estado garantice a las familias que lo precisen el acceso a los cuidados y apoyos a la contratación. A los empleadores se les solicitó que garanticen condiciones decentes, sin contribuir a la economía sumergida, y a una sociedad que apuesta por los cuidados, que reconozca el valor de este sector productivo, y el de las personas que se ocupan en él.
La de ayer fue, por segundo año, la campaña autonómica de Castilla y León que impulsa Cáritas con el objetivo de visibilizar la situación sociolaboral del colectivo. Más del 50% de las personas que ejercen este trabajo son mujeres migrantes, lo que provoca una doble discriminación: por motivos de género y por su procedencia.











