Cinco meses después de su desaparición, la escultura del Fauno ha reaparecido en los jardines benedictinos del Monasterio de San Salvador de Oña. La figura, una de las más representativas de la localidad, desapareció el pasado mes de octubre de los paseos benedictinos. Su ausencia no se debió a ningún traslado planificado: la base fue destrozada y la escultura retirada sin autorización.
El hallazgo se produjo hace unos días por parte de Iñigo Alonso, agente medioambiental, mientras supervisaba trabajos de limpieza y desbroce en la zona del Jardín Secreto. Según nos ha explicado, todo ocurrió de manera casual. Mientras comentaban la desaparición de la pieza y la posibilidad de que hubiera sido arrojada a las zarzas o a la ría, decidió buscar por los alrededores. Fue entonces cuando, hablando por teléfono y caminando por un sendero entre la vegetación, se subió a un tronco y la vio en el suelo, “entre las hojas y las zarzas, muy cerca del camino”. La escultura se encontraba a unos 150 metros de su ubicación original y a escasos tres o cuatro metros del sendero.
En cuanto a lo ocurrido, el propio agente señala que, según se comentaba entre los vecinos, quien intentó llevársela “se lo pensó dos veces” y la abandonó allí mismo. Añade que la figura, de unos 25 o 30 kilos de peso, no es fácil de mover, lo que pudo dificultar su traslado. También destaca el cariño que la gente le tenía, ya que era habitual que vecinos y turistas se fotografiaran con ella y compartieran las imágenes en un grupo de Facebook creado en su honor. Su desaparición generó un notable enfado en el municipio.
Desde el Ayuntamiento de Oña se llegó a plantear contactar con el autor de la obra, con el permiso de la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, para solicitar una réplica que ocupara su lugar. Sin embargo, finalmente la escultura original ha podido recuperarse en buen estado y próxima a uno de los accesos principales del recinto.











