La Guardia Civil, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), ha rescatado a once perros de raza podenco que se encontraban en una situación de grave abandono y deterioro sanitario en un inmueble aislado de la comarca burgalesa de La Bureba. La intervención se produjo tras un aviso ciudadano que alertaba de la presencia de animales sin supervisión humana.
Los agentes comprobaron que los canes permanecían encerrados en una vivienda en estado de semiderrumbe, apuntalada para evitar su colapso y con un ambiente irrespirable debido a la acumulación de excrementos y orina. Los animales presentaban un notable estado de delgadez y signos evidentes de abandono prolongado.
Según se pudo confirmar durante la investigación, los perros sobrevivieron gracias a la ayuda puntual de un vecino, que durante aproximadamente un mes les proporcionó algo de agua y comida. Sin este auxilio, su supervivencia habría sido inviable.
En una segunda inspección, realizada junto a los Servicios Veterinarios de la Junta de Castilla y León, se detectó que dos de los perros carecían de microchip y documentación obligatoria, además de un riesgo elevado de conflictos entre ellos, motivado por la falta de alimento y la convivencia descontrolada de machos y hembras.
Las pesquisas permitieron identificar como propietario de los animales a un varón de 27 años, que había ocupado la vivienda sin consentimiento de su dueño y del que no se tenía noticia desde hacía semanas, dejando a los animales completamente desatendidos. El individuo se encuentra actualmente en paradero desconocido.
Por estos hechos, la Guardia Civil ha instruido diligencias por presuntos delitos de abandono y maltrato animal, que han sido remitidas al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Briviesca.
Ante la gravedad de la situación, los agentes coordinaron actuaciones con servicios veterinarios, administraciones públicas y protectoras, así como con el Ayuntamiento de Poza de la Sal, que asumió inicialmente la manutención de los animales.
Finalmente, los once podencos han sido trasladados a instalaciones adecuadas de la Diputación de Burgos, donde permanecen bajo custodia oficial y reciben atención veterinaria especializada, a la espera de un futuro en adopción.











