53 colegios de Burgos se suman a la iniciativa para posponer el primer móvil
El movimiento busca que los adolescentes no tengan acceso a smartphones hasta los 16 años

No es raro ver a un niño con su primer móvil a los 12 o 13 años. La presión de los amigos, el miedo a quedarse fuera de grupos de chat o redes sociales, obliga a muchas familias a ceder antes de tiempo. Pero un creciente movimiento de padres y educadores está diciendo: “esperemos hasta los 16”.
En Burgos, 53 centros educativos han decidido unirse a este compromiso. No se trata de prohibir el móvil, sino de informar y acompañar. Cada familia recibe datos sobre los efectos que el acceso temprano a internet puede tener en la salud mental, el desarrollo social y la concentración de los adolescentes. La iniciativa forma parte de Adolescencia Libre de Móviles (ALM), que nació en Barcelona a finales de 2023 y hoy se extiende por toda España: 113 colegios en Castilla y León ya han firmado pactos similares.
El debate va más allá de las casas y las aulas. Legisladores y reguladores son llamados a crear normas que protejan a los menores de contenido inapropiado y de ciertas funcionalidades de aplicaciones y redes sociales. El objetivo es simple pero ambicioso: que los adolescentes puedan crecer con tecnología bajo control, sin que los smartphones dicten sus rutinas, amistades o emociones.
No se trata de castigar ni de limitar. Es una apuesta por el equilibrio, por ofrecer tiempo y herramientas para que los jóvenes desarrollen habilidades sociales, pensamiento crítico y autonomía antes de entrar en un mundo hiperconectado. Burgos ya marca tendencia: más de cincuenta colegios se atreven a replantear cuándo es realmente el momento de entregar un móvil.










