El Monasterio de San Salvador de Oña prevé reabrir completamente sus puertas entre 2028 y 2029 tras una inversión cercana a los 11 millones de euros
La Diputación de Burgos adjudica la tercera fase de restauración por más de 3,2 millones de euros y avanza en un proyecto que transformará el histórico conjunto en un referente cultural, turístico y patrimonial

El Monasterio de San Salvador de Oña continúa avanzando en su proceso de recuperación integral con la adjudicación de la tercera fase de restauración, una actuación aprobada por la Junta de Gobierno de la Diputación de Burgos que supondrá una inversión de 3.289.199 euros y que permitirá seguir dando pasos hacia la apertura completa del complejo, prevista entre los años 2028 y 2029.
Entre las actuaciones más destacadas de esta tercera fase se encuentra la recuperación del aspecto original del Patio de San Íñigo, la conexión con el claustro gótico a través de la histórica Escalera de Sansón y la puesta en valor de nuevos espacios museísticos que ampliarán el recorrido turístico por el monasterio.
El presidente de la Diputación de Burgos, Borja Suárez, destacó la importancia de esta actuación dentro de un proyecto mucho más amplio destinado a revitalizar uno de los conjuntos monumentales más relevantes de Castilla y León. En este sentido, señaló que «hoy es un día importante no sólo por el montante económico, sino porque se da solución de continuidad a toda la obra», subrayando el compromiso de la institución provincial con la recuperación del monasterio.
La actuación forma parte de un ambicioso plan dividido en cinco fases y que contempla una inversión global cercana a los 11 millones de euros. Las dos primeras fases ya han sido completadas, mientras que la quinta se encuentra actualmente en ejecución y permitirá adaptar el antiguo noviciado como albergue de naturaleza. Paralelamente, la Diputación trabaja en la tramitación de la cuarta fase, centrada en la recuperación de espacios emblemáticos como la Sala de los Monjes, el Refectorio y otras dependencias históricas destinadas a usos culturales y expositivos.
De cara al futuro, la Diputación trabaja ya en el diseño de los usos que tendrá el complejo una vez finalicen las obras. El objetivo es convertir el monasterio en un polo de atracción cultural y turística con proyección nacional e internacional.
Según explicó Borja Suárez, «en una estimación lógica, nos vamos a ir al 28-29 para poder ya abrir el espacio, dotarlo de recursos de personal y empezar a funcionar como un centro que, no nos cabe duda, con el tiempo va a ser una referencia absoluta».
Además de la restauración arquitectónica, la institución provincial estudia nuevas colaboraciones con entidades culturales y trabaja en proyectos vinculados al patrimonio, la historia de Castilla, el turismo de naturaleza y la innovación tecnológica aplicada a la divulgación cultural.










