Ayer arrancó la undécima edición de la prueba burgalesa en la que la corredora neerlandesa Lorena Wiebes se impuso con autoridad en la primera etapa con salida y llegada en Burgos capital. Una jornada de 127 kilómetros en la que destacó el control del pelotón y una competitiva escapada que animó la carrera desde el inicio.
Hoy se disputará la segunda etapa. Partirá de Castrojeriz y, tras 122 kilómetros de recorrido, llegará a Pedrosa de Duero, en concreto a las inmediaciones de una bodega, en una jornada prácticamente llana.
La jornada de mañana sábado será una de las claves de esta Vuelta a Burgos Femenina. La tercera etapa contará con 126 kilómetros entre Busto de Bureba y Medina de Pomar, bajo la denominación de «Territorio Obarenes», adentrándose en una de las zonas con mayor riqueza paisajística y patrimonial de la provincia.
La directora de la prueba, Sonia Martínez, explicaba en El Altavoz que la salida en Busto dará paso a un inicio exigente, ya que en los primeros kilómetros se afrontará el Alto de Portillo de Busto, de tercera categoría, “que puede empezar a seleccionar al pelotón desde primera hora de la mañana”.
Añadía además que el recorrido continuará hacia el entorno de Medina de Pomar, donde habrá dos pasos por meta, aunque insistía en que el punto clave será el Alto de Bocos, también de tercera categoría, que se ascenderá en dos ocasiones.
Martínez destacaba que se trata de una subida corta pero exigente, con pendientes que pueden superar el 6%, y subrayaba que “ese doble paso por el Alto de Bocos añade un componente técnico y táctico muy importante en los últimos kilómetros y puede marcar diferencias reales de cara a la clasificación general”.
La salida de mañana será sobre las 12:30 h y la llegada está prevista en torno a las 15:30 h.
La combinación de terreno quebrado, doble paso montañoso y final tras descenso convierte esta tercera etapa en una jornada abierta a movimientos tácticos y ataques lejanos.
Una prueba que nació en 2015 y que ha ido creciendo hasta consolidarse en el calendario internacional. La propia Sonia Martínez hacía un repaso a su evolución, explicando que “empezamos con dos etapas en formato challenge, donde las corredoras podían disputar las etapas que quisieran, pero debían finalizar todas para la general”.
Recordaba que entre 2016 y 2018 la carrera pasó a tres etapas, y que en 2019 dio otro salto hasta las cuatro, entrando en el calendario UCI como prueba 2.1. “Y a partir de 2020, pese a la pandemia, entramos ya en la máxima categoría WorldTour, donde nos mantenemos desde entonces”, señalaba la directora.
El domingo finalizará la Vuelta a Burgos Femenina en las míticas Lagunas de Neila, donde se decidirá el maillot morado de esta edición 2026.











