Cerca de un centenar de personas participan en la jornada de puertas abiertas en la Cueva de Prado Vargas
La actividad permitió conocer el trabajo arqueológico que se desarrolla en este yacimiento de Cornejo, donde los neandertales vivieron hace unos 46.000 años

Este sábado tuvo lugar una nueva jornada de puertas abiertas en el yacimiento de Prado Vargas, situado en Cornejo, en la Merindad de Sotoscueva y dentro del monumento natural de Ojo Guareña. Se trata de una cueva ocupada por los neandertales hace unos 46.000 años, que se conoce desde finales de la década de los 60.
En la jornada participó Rodrigo Alonso, director del Museo de la Evolución Humana de Burgos y profesor asociado de Prehistoria de la UBU, quien explicó para Radio Espinosa Merindades la historia de este yacimiento.
La cueva de Prado Vargas tiene un recorrido de 90 metros de extensión y conecta con esos 100 kilómetros del Karst de Ojo Guareña. La cavidad se conoce desde finales de la década de los 60, cuando el grupo espeleológico Edelweiss documentó un cráneo de oso en la propia superficie. El cráneo fue trasladado al Museo de Burgos, donde permanece depositado, y unos años después, en concreto en 1986, Trino Torres, que estaba realizando su línea de investigación sobre osos del Pleistoceno, recibió la información sobre el hallazgo y decidió realizar una primera campaña de excavación en el yacimiento.
“Todo queda en stand-by hasta el año 2016, cuando nos planteamos por qué no intentar excavar toda la superficie desde la entrada hasta la catástrofe, excavarlo en extensión, es decir, ampliando los metros cuadrados de extensión para ver cómo realmente estos neandertales habían ocupado esta cueva hace 46.000 años”, explicó Rodrigo Alonso.
En 2016 decidieron ampliar la cata que hizo Trino Torres y extender la excavación hasta la entrada de la cueva. Un año después retiraron los sedimentos con una retroexcavadora, eliminando los materiales de derrubio que eran estériles y no contenían restos y que había que retirar para poder trabajar mejor, ya que anteriormente se entraba reptando al interior.
Los voluntarios durante estos años han contribuido al tratamiento de toneladas de sedimentos, un trabajo imprescindible para recuperar pequeños restos arqueológicos que ayudan a imaginar la vida de los neandertales que ocuparon la cueva hace 46.000 años.
Desde entonces se han desarrollado campañas de excavación de forma ininterrumpida. La actual es la undécima campaña, durante la que se ha continuado ampliando la superficie de excavación.
El proyecto impulsa desde hace años un taller de lavado y cribado de sedimentos procedentes de las excavaciones arqueológicas para conocer a los neandertales en la Península Ibérica. Desde 2006, la Universidad de Burgos interviene en esta cavidad y, este verano, diez alumnos de la UBU que cursan el Grado en Historia y Patrimonio han estado recuperando más de 1.500 registros, que el resto del año analizan y procesan.
El proyecto destaca por su carácter divulgativo y participativo, fomentando la implicación de científicos, estudiantes, vecinos y veraneantes en la conservación y el conocimiento del patrimonio arqueológico de la comarca.
En relación con la campaña de este año, los trabajos han permitido recuperar alrededor de 1.500 registros y piezas, que aportan información que posteriormente es analizada y procesada durante el resto del año. Rodrigo Alonso señaló que el hecho de encontrar materiales similares a los recuperados en campañas anteriores también resulta relevante para comprender la ocupación de la cavidad.
“Este año hemos recuperado unos 1.500 registros, 1.500 piezas, con información que el resto del año nos dedicamos a analizar y a procesar”, indicó el codirector de la campaña.
Los trabajos han terminado con la excavación de los niveles 4A y 4B en diferentes zonas, correspondientes a restos del Paleolítico Superior y a la ocupación de Homo sapiens hace unos 35.000 años. Se trata de un grupo de unos 30 individuos nómadas que conocían el territorio.
En los próximos años, el equipo se centrará en el nivel 4D, correspondiente al nivel inicial de la cata realizada por Trino Torres en 1986 y relacionado con el Homo neandertal, especie extinguida del género Homo que habitó la zona hace unos 40.000 años y que llegó a coexistir con los humanos.










