El girasol se consolida como cultivo rentable gracias a la buena cosecha y al elevado precio en Merindades y Bureba
Merindades y Bureba registran cosechas sobresalientes y precios récord, consolidando al girasol como una opción rentable frente a otros cultivos

El cultivo de girasol ha cerrado la campaña con resultados especialmente positivos en las comarcas de Merindades y Bureba, dos de las zonas donde el rendimiento ha sido más alto dentro de la provincia. La producción media ha alcanzado los 1.200 kilos por hectárea, una cifra que supera los datos del año pasado y que contrasta con la volatilidad que ha marcado otras campañas recientes.
A este buen comportamiento se suma un precio de mercado inusualmente elevado, situado en 435 euros por tonelada según los datos más recientes de la Lonja de León. Se trata de uno de los valores más altos de los últimos años y consolida al girasol como uno de los cultivos más rentables del momento, en un contexto en el que los productores de cereal siguen arrastrando precios bajos y costes de producción elevados.
Ventaja económica por menores costes
El girasol ha resultado especialmente competitivo porque requiere un uso muy limitado de fertilizantes, lo que reduce de forma notable los gastos en comparación con cultivos como el trigo o la cebada. En un año de encarecimiento del abonado, esta característica ha sido determinante para que las explotaciones de Merindades y Bureba obtengan márgenes positivos.
Superficie cultivada a la baja
Pese a los buenos resultados, la superficie dedicada al girasol ha disminuido en el conjunto de la provincia. Este año se han sembrado 68.000 hectáreas, frente a las 79.000 del año anterior. Después de dos campañas con un notable incremento de tierras dedicadas al cultivo, la reducción responde a la rotación obligada y a la percepción, a comienzos de año, de que los costes agrícolas podían estabilizarse.
Aun así, existe la previsión de que la superficie vuelva a aumentar en el próximo ciclo si continúa la tendencia al alza en los precios de los fertilizantes, ya que los agricultores podrían optar de nuevo por cultivos con menores costes asociados.
Resultados irregulares pero globalmente positivos
Aunque las medias de producción han sido buenas, las cifras han mostrado variaciones entre parcelas debido a la respuesta desigual de algunas variedades y al impacto del clima estival, marcado por la falta de lluvias. Incluso dentro de un mismo municipio se han registrado diferencias significativas. Con todo, Merindades y Bureba han vuelto a situarse entre las áreas con mejor comportamiento productivo, como ocurre habitualmente también en el cereal.
El balance general de la campaña confirma al girasol como uno de los cultivos más sólidos en términos de rentabilidad para las explotaciones agrícolas de la zona, apoyado por una combinación poco frecuente: alta producción y precios fuertes.










