Un total de 208 profesionales de la sanidad pública sufrieron una agresión el año pasado en la provincia de Burgos, que registró 172 incidentes. Estas cifras representan el 20% de todas las agresiones en Castilla y León, según los datos del Observatorio de Castilla y León, lo que sitúa a la provincia a la cabeza de la comunidad autónoma.
En 2024, el sector médico fue el más afectado en Castilla y León, con 71 incidentes en atención primaria, 96 en hospitales y 1 en la gerencia de salud. De todos los casos registrados, 81 agresiones fueron hacia médicos, 62 a enfermeros, 28 a técnicos auxiliares de enfermería, 24 a personal administrativo, 8 a celadores, 2 a fisioterapeutas, 2 a odontólogos y 1 a un trabajador social.
Las agresiones suponen un aumento superior al 46% respecto a 2022. Además, tres de cada cuatro profesionales agredidos fueron mujeres y la atención primaria concentró casi la mitad de los incidentes, seguida de los hospitales, con más del 30%.
En total, en Castilla y León 1.062 sanitarios fueron víctimas de violencia en 2024, mientras que en el conjunto del país las agresiones a profesionales sanitarios aumentaron un 7,5% respecto al año anterior, alcanzando las 10.063 agresiones.
En el denominado “mapa de riesgos” elaborado por la Consejería de Salud de la Junta figuran centros sanitarios burgaleses donde se produjeron agresiones físicas y dos o más incidentes: Briviesca (4 casos), Villarcayo (3) y Villasana de Mena (2).
Desde el Colegio de Enfermería de Burgos califican estas cifras como “intolerables” y, aunque reconocen el miedo de los sanitarios a dar su identidad, animan a denunciar las agresiones.











