Burgos suma siete muertes por ahogamiento en cinco años y activa la alerta ante la llegada de la temporada de baño
Aunque la provincia encadena un año sin fallecidos, los recientes sucesos en Castilla y León reavivan la preocupación en ríos, pantanos y piscinas con la subida de temperaturas

La provincia de Burgos afronta el inicio del verano con la atención puesta en la seguridad en las zonas de baño, tras un balance de siete muertes por ahogamiento en los últimos cinco años, según datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. A pesar de ello, en lo que va de 2026 la provincia no ha registrado ningún fallecimiento, manteniendo un inicio de año sin víctimas.
El contexto regional, sin embargo, ha encendido las alarmas. En las últimas semanas se han producido varios ahogamientos en Castilla y León, entre ellos el fallecimiento de un niño de dos años en una piscina hinchable en Almazán (Soria) y la muerte de dos mujeres en la presa de Baños de Cerrato (Palencia) cuando intentaban rescatar a un menor. Estos episodios han vuelto a poner el foco en el riesgo asociado a ríos, embalses y piscinas durante los meses de calor.
En Burgos, los datos muestran una evolución irregular en los últimos años: cuatro fallecimientos en 2024, dos en 2023 y uno en 2022, mientras que en 2025 no se registraron víctimas por ahogamiento. Aun así, las autoridades y expertos insisten en la necesidad de extremar las precauciones, especialmente en espacios naturales no habilitados para el baño.
A nivel nacional, los ahogamientos continúan siendo un problema relevante. En lo que va de año se han contabilizado 141 muertes en España, de las cuales nueve corresponden a Castilla y León. Las cifras muestran además que los meses de verano concentran la mayor parte de los incidentes, con julio como el periodo más crítico.
Los especialistas recuerdan que muchos de estos sucesos ocurren en zonas sin vigilancia o sin servicio de socorrismo en el momento del incidente. También destacan que los grupos más vulnerables son los hombres y las personas mayores, aunque los menores de edad siguen representando un porcentaje significativo de las víctimas.
En este contexto, se insiste en la importancia de seguir recomendaciones básicas de seguridad: evitar el baño en zonas no habilitadas, vigilar de forma constante a los menores y extremar la prudencia en ríos, pantanos y piscinas, especialmente durante episodios de altas temperaturas.










