El poco uso por parte de los vecinos en pueblos burgaleses del contenedor marrón ha provocado que el Consorcio paralice su despliegue en otras localidades. No llegan a 500 las personas que se beneficiaron de bonificación en la tasa de basuras por usarlo más de 75 días al año y solo 219 vecinos lo abrieron más de 100 veces en 2025.
El objetivo inicial era recoger unas 2.000 toneladas, pero los resultados quedan muy lejos de las previsiones: tan solo se recogieron 615 toneladas. Ahora, la idea es que haya una mayor concienciación sobre su utilidad para que se incremente el uso del contenedor marrón.
Localidades como Frías, Merindad de Cuesta Urria, Poza de la Sal, La Vid y Los Barrios de Bureba son algunos de los casos en los que se iba a incorporar este quinto contenedor, pero desde el Consorcio lo descartan por el momento.
El contenedor marrón está destinado a la recogida de biorresiduos. En este quinto contenedor se deben depositar los restos de alimentos, como pieles de frutas o verduras, cáscaras de huevo, espinas de pescado o posos de café e infusiones, pero también las servilletas y el papel de cocina usados. Solo se puede utilizar con una tarjeta que dispone de un chip electrónico para su apertura, con el objetivo de que permanezca siempre cerrado y evitar así malos olores.
Esta iniciativa comenzó en 2023 y, en total, se enviaron más de 70.000 tarjetas a los ayuntamientos de municipios de más de 300 habitantes. Sin embargo, tan solo 5.000 vecinos de las zonas rurales utilizaron la tarjeta.











