Mañueco toma posesión como presidente de la Junta de Castilla y León e inicia su tercer mandato
El presidente castellanoleonés apuesta por el crecimiento, el empleo y la defensa de los servicios públicos en una nueva etapa de gobierno

Ayer se produjo la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco como presidente de la Junta en las Cortes de Castilla y León, tras el acuerdo alcanzado con Vox para el gobierno de coalición.
Estuvo acompañado por el expresidente Mariano Rajoy, así como por los presidentes de Asturias, Adrián Barbón; de Galicia, Alfonso Rueda; de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga; de Extremadura, María Guardiola; y de Aragón, Jorge Azcón.
El presidente castellanoleonés comienza su tercer mandato tras las legislaturas de 2019 y 2022. Durante su discurso aseguró que Castilla y León no necesita reinventarse, sino confiar en sus propias capacidades, y defendió el potencial de la Comunidad para seguir avanzando y contribuyendo al progreso de España.
Mañueco afirmó que su objetivo para los próximos cuatro años es “ilusionar a Castilla y León”, porque, según señaló, se trata de una tierra que “no necesita reinventarse, solo creer en sí misma”. Además, destacó que la Comunidad es “pujante, innovadora y con unos servicios públicos excelentes”, al tiempo que reivindicó el papel histórico de Castilla y León en la formación de España y su capacidad para seguir siendo protagonista en el futuro común del país.
El presidente también incidió en la necesidad de continuar por la senda del crecimiento, atrayendo talento y generando empleo. En este sentido, defendió seguir haciendo de Castilla y León “un lugar de oportunidades para vivir mejor y crear una familia”, así como una tierra que inspire orgullo de pertenencia.
Mañueco agradeció a Vox su confianza para gobernar juntos de nuevo, pese a que la formación abandonó el pacto en el año 2024. Además, manifestó su ilusión por seguir trabajando por esta tierra que, como aseguró, “es su pasión”.
En la toma de posesión, el presidente también quiso dejar claro su compromiso con el sector primario, los autónomos, los jóvenes, los mayores, así como con la educación y la sanidad en el ámbito rural. El discurso duró unos 15 minutos, mantuvo un tono institucional y sirvió para anunciar una nueva etapa marcada por el trabajo, el diálogo y la concordia social.










