El guardia civil medinés Álvaro González recibe la Medalla al Mérito de la Protección Civil por un rescate en el río Jerea, a su paso por Cadiñanos
El agente burgalés ha sido distinguido por su intervención para auxiliar a una persona que había caído al cauce del río a su paso por la localidad

El pasado jueves se realizó el acto de entrega de las Medallas al Mérito de la Protección Civil en Castilla y León, presidido por la secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, junto al subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales.
También acudieron al acto Pedro de la Fuente Fernández, subdelegado del Gobierno en Burgos, y el general de brigada Miguel Sánchez Guerrero.
El agente de la Guardia Civil Álvaro González fue distinguido con la Medalla al Mérito de la Protección Civil, un reconocimiento concedido por el Ministerio del Interior por su actuación al auxiliar y rescatar a una persona con su perro que había caído al río Jerea, a su paso por Cadiñanos.
Actualmente ejerce como Guardia Civil en el puesto de Villarcayo, en la especialidad del SEPRONA, aunque en el momento de la actuación estaba destinado en el puesto de Oña, en Seguridad Ciudadana.
El suceso ocurrió en mayo de 2024, cuando una joven de 23 años y su perro caminaban por la vereda del río Jerea y cayeron al agua. En Radio Espinosa Merindades hemos contactado con el agente medinés de la Guardia Civil, que ha recibido el reconocimiento, y nos explica que este rescate fue una de esas intervenciones que nunca abandonará su memoria.
Este rescate puso a prueba la capacidad de respuesta y el trabajo en equipo de la Guardia Civil. La intervención se produjo después de varios días de intensas lluvias que habían aumentado considerablemente el caudal y la fuerza de la corriente, lo que complicó las labores de salvamento.
La joven, que había sido arrastrada por el agua unos quince metros, logró sujetarse a una rama, donde permaneció más de media hora junto a su perro. Los agentes tuvieron que descender hasta el cauce y enfrentarse a una corriente muy intensa para alcanzar a la joven, llegando incluso a perder Álvaro parte del material que llevaba en el ceñidor durante la intervención debido a la fuerza del río. Meses después, cuando el nivel del agua descendió, aquel material apareció en el cauce y pudo ser recuperado y devuelto. Fue una prueba más de la violencia con la que bajaba el río Jerea aquel día.
Detrás de Álvaro, el sargento del puesto de Oña permaneció como retén de seguridad. Tras asegurar a la joven, la evacuación resultó igualmente compleja, ya que fue necesario ascender por un terraplén de más de cuatro metros. La colaboración de compañeros de la Agrupación de Tráfico de Briviesca y de un vecino, que facilitó una manguera para improvisar un sistema de ascenso, resultó decisiva para completar el rescate. Finalmente, aquel día tanto la joven como su perro fueron rescatados con vida y trasladados para recibir atención médica.
El guardia civil medinés nos hace especial hincapié en que el éxito de la intervención fue fruto del esfuerzo conjunto de todos los participantes y lo vincula al espíritu de servicio recogido en el artículo 6 de la Cartilla de la Guardia Civil, que define la misión del cuerpo como ser un «pronóstico feliz para el afligido». Según explica, aquella experiencia reforzó el valor del compañerismo, la solidaridad y el compromiso con la protección de quienes se encuentran en peligro.
El rescate llevado a cabo por Álvaro evitó consecuencias mayores para la víctima, motivo por el que su actuación ha sido reconocida entre las 21 intervenciones distinguidas este año en Castilla y León por su contribución a la protección de las personas en situaciones de emergencia.
El reconocimiento se entregó en la Delegación del Gobierno en Valladolid y allí acudió Álvaro González. Al comienzo de la ceremonia, nos cuenta que se sentía bastante tranquilo. Sin embargo, a medida que avanzaba el acto y se acercaba el momento de subir al escenario para recibir el reconocimiento, los nervios empezaron a aparecer. Aun así, dice que fueron unos instantes muy especiales que recordará con mucho cariño.
Uno de los momentos más emotivos para él fue escuchar las historias de los otros 21 compañeros que también fueron distinguidos. Cada una de ellas reflejaba el esfuerzo, la dedicación y la vocación de servicio que caracterizan a quienes trabajan por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos.
A pesar de la presencia de numerosos medios de comunicación y de la gran cantidad de familiares y amigos que acudieron para acompañar a los homenajeados, el ambiente que se respiraba, dice, era cercano y muy familiar. Se vivieron momentos de emoción, orgullo y compañerismo que hicieron de esta ceremonia una experiencia inolvidable para todos los asistentes.
En la provincia de Burgos también fue reconocido el subinspector de la Policía Nacional Emilio José Fernández, quien salvó la vida de una persona que se había precipitado desde un cuarto piso en Miranda de Ebro.










