Frías mantiene su postura sobre el WIM y el traslado de la acampada a la zona del campo de fútbol
La alcaldesa Silvia Quintana defiende el traslado al campo de fútbol por motivos legales y de convivencia, mientras la organización advierte del riesgo de suspensión del festival

El futuro del festival What Is Music (WIM) en Frías sigue en el aire tras el desacuerdo entre el Ayuntamiento y la organización sobre la ubicación de la acampada. Mientras desde el colectivo organizador se alerta de una posible suspensión de la edición de 2026, el equipo de Gobierno municipal mantiene una postura firme: la acampada no podrá seguir en la parte alta del municipio.
La alcaldesa de Frías, Silvia Quintana, ha sido clara al respecto: “nosotros no estamos en contra del WIM”, pero sí de mantener la acampada en una zona que considera inadecuada. Según explica, la decisión responde tanto a la normativa como a la convivencia vecinal: “está prohibido acampar en todo el término municipal” y, además, “las quejas todos los años son una tras otra”, relacionadas con ruido, ocupación de espacios y molestias a residentes y turistas.
Desde el Ayuntamiento se propone trasladar la acampada al campo de fútbol, un espacio que, según Quintana, cuenta con mejores condiciones: “tenemos ducha, urinarios, vestuarios y un espacio diseñado para este tipo de eventos”. La alcaldesa insiste en que esta decisión no es reciente, sino que se viene comunicando desde hace tiempo y que la organización ha sido informada en distintas reuniones mantenidas en los últimos años sobre la necesidad de reubicar la zona de acampada.
Frente a esta versión, la organización del WIM asegura que el aviso formal del cambio se produjo ya con el proceso de preparación del festival muy avanzado, lo que ha limitado su margen de reacción. En este sentido, recuerdan que la programación del evento se cierra con muchos meses de antelación y que cualquier modificación en la infraestructura supone un impacto directo en su viabilidad logística.
Además, Quintana subraya que el Consistorio sigue apoyando el festival con recursos económicos y logísticos: “les damos 3.000 euros, además de espacios municipales, luz, agua y medios del ayuntamiento”. Sin embargo, considera que la organización debe adaptarse a las condiciones planteadas: “si ellos no pueden trasladar la acampada, es un problema que tienen ellos, no el Ayuntamiento”.
Por su parte, la organización del WIM, representada por Pablo Simón, ha solicitado margen de maniobra para poder mantener la edición de este año sin cambios de última hora. En su planteamiento, el colectivo pide formalmente: “reconsiderar la decisión, tomada fuera de tiempo y forma, dando margen de respuesta hasta el 8 de mayo, permitiendo que la edición de este año mantenga la ubicación habitual de la acampada, quedando abierta la posibilidad de cambio para futuras ediciones”.
Simón advierte además de las dificultades logísticas que supondría un traslado inmediato, ya que el festival lleva meses de preparación y cuenta con participantes internacionales. Según explica, “no tenemos tiempo para reconstruir toda la infraestructura”, lo que podría derivar en la cancelación del evento.
El organizador defiende también que el modelo actual forma parte de la identidad del WIM: “la gente viene por la convivencia, por cómo está organizado todo en un mismo espacio”, algo que, asegura, se vería afectado con el cambio.
Pese a ello, el Ayuntamiento no contempla dar marcha atrás. Quintana ha reiterado que “la decisión está tomada y no va a haber ningún cambio”, apelando a su responsabilidad como alcaldesa para atender las quejas vecinales y garantizar el bienestar general: “quiero que mis vecinos y visitantes estén cómodos, y la manera más adecuada es que se acampe abajo”.
Con las posiciones aún alejadas, el desenlace sigue abierto. La continuidad del WIM en Frías en 2026 dependerá de si la organización decide adaptarse a las nuevas condiciones o cancelar una cita cultural ya consolidada en el medio rural.










