Los municipios del medio rural burgalés están consiguiendo mantener por el momento el suministro de agua potable pese a la escasez de precipitaciones y las altas temperaturas registradas durante este verano. Las reservas disponibles están permitiendo atender las necesidades de la población y han reducido, de momento, la necesidad de recurrir al servicio de camiones cisterna de la Diputación de Burgos.
Entre junio y julio, el vehículo provincial realizó 25 desplazamientos por distintos puntos de la provincia, con un volumen total de 439.000 litros de agua. De estos viajes, únicamente 14 estuvieron relacionados directamente con la falta de caudal, mientras que el resto respondieron principalmente a averías en las redes de abastecimiento.
El Valle de Tobalina concentra buena parte de las actuaciones motivadas por la falta de agua. En junio, La Revilla recibió una primera cisterna por problemas de caudal, una situación que se intensificó durante julio, cuando fueron necesarios otros seis desplazamientos.
En otros puntos de la provincia, el recurso a las cisternas estuvo relacionado con averías en las redes de abastecimiento. Arreba, en el Valle de Manzanedo, necesitó tres desplazamientos, mientras que Torres de Abajo, en el Valle de Valdebezana, recibió otros tres.
Los datos de este verano reflejan un descenso considerable respecto a ejercicios anteriores. Los problemas relacionados con los nitratos también provocaron en años anteriores un incremento de las solicitudes. Sin embargo, distintos municipios han ejecutado obras de mejora en sus sistemas de abastecimiento mediante las diferentes líneas de ayudas disponibles, lo que ha permitido solucionar en algunos casos las restricciones para el consumo de agua del grifo.











