La Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España, que agrupa a 126 municipios, hace público su descontento motivado por el cableado aéreo, ya que sigue afeando los cascos históricos de sus pueblos pese a estar prohibido por la normativa autonómica de patrimonio. Reclama un plan coordinado y financiado que haga posible lo que la ley ya obliga, pero nadie ejecuta, según explica la asociación.
Miguel Ángel Alonso, alcalde de Puentedey y miembro de la Comisión de Calidad de la asociación en la región norte, recuerda que en su municipio ya tuvieron que eliminar con fondos propios parte del tendido eléctrico que cruzaba la fachada del Palacio de los Fernández de Brizuela y salía desde la iglesia. Además, asegura que este problema afecta a la mayoría de los pueblos integrados en la asociación y considera que la maraña de cables de alumbrado, telefonía y suministro eléctrico es uno de los elementos que más perjudican la estética de los cascos históricos y, por tanto, su atractivo turístico.
Según las auditorías que la propia asociación realiza sobre el terreno, más de nueve de cada diez de sus municipios arrastran cableado aéreo en el casco histórico. Muchos ayuntamientos lo intentan resolver poco a poco, soterrando dos o tres calles cada vez hasta donde alcanza el presupuesto; pero, una vez abierta la zanja y preparado el tramo, las compañías eléctricas y de telecomunicaciones no acuden a trasladar sus redes, y la obra queda a medias durante meses o años. El esfuerzo del municipio se diluye. El cable sigue colgando.
En este sentido, Miguel Ángel Alonso explica que desde la incorporación de Puentedey a la asociación se ha intentado convencer a las diferentes empresas para soterrar estos tendidos, pero lamenta que hagan “oídos sordos” y dejen que sean los propios ayuntamientos quienes tengan que buscar soluciones por su cuenta. Asimismo, considera muy triste que, después del esfuerzo económico que realizan los pueblos para mejorar su imagen y recibir a los turistas de la mejor manera posible, todavía existan tendidos eléctricos colgando junto a iglesias, palacios y otros edificios históricos.
La asociación destaca que algunos de sus pueblos ya han demostrado que se puede y el resultado es visible para cualquier visitante. Son la prueba de que el problema no es técnico ni legal. Es de voluntad y organización por parte de las instituciones competentes.
Por estos motivos, la asociación reclama un plan coordinado y financiado. Dicen que en Europa el paisaje histórico se cuida y aquí, en España, llevan años esperando que alguien se haga cargo.










