Villarcayo aprueba una subida del 7,8% en la tasa de basura y vincula parte del recibo al consumo de agua
La nueva ordenanza mantiene una cuota fija del 70% e introduce un 30% variable para adaptar el cobro a la generación de residuos. La medida sale adelante con nueve votos a favor y dos en contra

El Ayuntamiento de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja ha aprobado la modificación de la ordenanza fiscal de recogida y tratamiento de residuos, que supondrá una subida del 7,8% en la tasa de basura e incorporará un sistema de cobro parcialmente vinculado al consumo de agua. La propuesta salió adelante con nueve votos a favor, del Partido Popular, PSOE e Independientes de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja y dos en contra, estos últimos de Iniciativa Merindades Vía Burgalesa.
La modificación busca adaptar la normativa municipal a la ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que establece el principio de que quien más contamina debe asumir un mayor coste. Para ello, el Consistorio mantendrá un 70% del recibo como cuota fija, mientras que el 30% restante dependerá del consumo de agua registrado en cada inmueble.
El alcalde, Adrián Serna, defendió durante el pleno que el principal obstáculo para aplicar la normativa es la imposibilidad de medir directamente la cantidad de basura que genera cada vivienda. Tras estudiar distintas alternativas, el equipo de Gobierno considera que el consumo de agua es el indicador más viable para introducir una parte variable en la tasa.
El edil explicó que vincular el recibo al número de personas empadronadas habría provocado diferencias importantes entre las viviendas habituales y las segundas residencias, muchas de ellas sin habitantes empadronados. El objetivo, sostuvo, es que quienes utilizan el municipio, aunque no residan en él durante todo el año, también contribuyan a financiar el servicio.
El regidor detalló que el coste anual de la recogida de residuos asciende a unos 410.066 euros, frente a unos ingresos de 380.285 euros. La diferencia, cercana a los 30.000 euros, justifica el incremento previsto para equilibrar las cuentas del servicio.
La nueva ordenanza también contempla la complejidad de aplicar el sistema, especialmente en los núcleos de población donde la gestión del agua depende de otras entidades. El alcalde reconoció que los primeros meses pueden requerir un importante esfuerzo administrativo, debido también a la renovación de contadores y a la adaptación de los programas de gestión.
Desde el PSOE, su portavoz Rosario Martínez, mostró su respaldo a la modificación al considerar que permite adaptar la ordenanza a la legislación vigente, ajustar los ingresos al coste real del servicio y avanzar hacia un modelo en el que el pago tenga una relación más directa con los residuos generados.
Por su parte, Iniciativa Merindades Vía Burgalesa votó en contra. Su portavoz, Enrique Santamaría, cuestionó que el consumo de agua sea un indicador fiable de la cantidad de basura producida y advirtió de las dificultades que puede generar la aplicación práctica de la medida. También alertó de que las viviendas abastecidas por sistemas gestionados por juntas vecinales podrían quedar en una situación diferente a las que dependen directamente del Ayuntamiento.
Su portavoz puso además el foco en el peso de las segundas residencias en el municipio. A su juicio, aunque estas viviendas puedan consumir menos agua y pagar una menor parte variable, obligan a mantener un servicio de recogida dimensionado para atender a una población muy superior a la empadronada.
Aunque reconoció el esfuerzo municipal por encontrar una fórmula de aplicación, Iniciativa Merindades Vía Burgalesa consideró que el nuevo sistema puede generar problemas de gestión y defendió recuperar el modelo anterior si la modificación no funciona.









