Prado Vargas descubre un gran campamento neandertal de 140 metros cuadrados
La undécima campaña de excavación recupera más de 1.500 restos fósiles y herramientas que ayudan a conocer cómo vivían los neandertales hace 46.000 años

La cueva de Prado Vargas, en Cornejo (Merindad de Sotoscueva), continúa aportando nuevos datos sobre la vida de los neandertales. La undécima campaña de excavación, finalizada el pasado 23 de agosto, ha permitido recuperar más de 1.500 restos fósiles de animales y herramientas de piedra.
Los trabajos, dirigidos por Marta Navazo, Alfonso Benito y Rodrigo Alonso, se han centrado en diferentes zonas de la entrada de la cueva. Una parte de la excavación ha permitido estudiar los niveles correspondientes al Paleolítico superior, donde el año pasado se encontró un hogar asociado a los primeros grupos de Homo sapiens que ocuparon esta zona, hace aproximadamente 35.000 años.
La investigación también ha avanzado en el nivel 4D, donde se conserva una importante ocupación neandertal datada en torno a 46.000 años. Con los 32 metros cuadrados excavados este año, Prado Vargas alcanza ya una superficie total investigada de 140 metros cuadrados, convirtiéndose en uno de los yacimientos neandertales en cueva más extensos del mundo.
Entre los restos encontrados hay dientes y huesos de jabalíes, caballos, bisontes, vacas, gamos y ciervos. Muchos presentan marcas que indican que fueron despiezados y aprovechados para obtener su carne y el tuétano de los huesos. También se han recuperado numerosas herramientas de piedra, principalmente fabricadas en sílex.
Uno de los hallazgos más destacados son varios retocadores de hueso, utilizados por los neandertales para modificar los filos de sus herramientas de piedra. Con los nuevos descubrimientos, ya se han documentado alrededor de un centenar de estos objetos, lo que convierte a Prado Vargas en un lugar especialmente importante para estudiar esta tradición tecnológica.
Los resultados apuntan a que el nivel 4D funcionó como un gran campamento en el que los neandertales vivieron durante varias generaciones, principalmente entre la primavera y el otoño.
La campaña también ha contado con actividades abiertas a la población. Medio centenar de participantes colaboraron en el lavado y cribado de media tonelada de sedimentos arqueológicos, mientras que una jornada de puertas abiertas reunió a 72 vecinos y visitantes para conocer de cerca los avances de la excavación.










