La exploración del Pozo Azul se aplaza ante las dificultades para reunir al equipo internacional
La campaña de este verano se centrará en labores de mantenimiento y preparación de futuros objetivos, mientras la exploración de nuevos tramos queda pendiente de una próxima campaña

La campaña de exploración del Pozo Azul de Covanera no continuará este verano hacia nuevos tramos de la cavidad. Las dificultades para reunir a los integrantes del equipo internacional de espeleobuceadores que lidera el británico Jason Mallinson han llevado a descartar la exploración prevista para este año y a plantear que, en el futuro, las campañas puedan celebrarse cada dos años.
La complejidad para hacer coincidir durante el verano a especialistas que se desplazan desde distintos países, junto con las necesidades logísticas y económicas que requiere una expedición de estas características, está complicando cada vez más la organización. Pese a ello, Mallinson y otros miembros del equipo sí acudirán esta semana a Covanera, aunque su trabajo se centrará exclusivamente en labores de mantenimiento.
Pedro González, miembro de la expedición, explica para Radio Espinosa Merindades que “es muy difícil hacer una campaña anual”, ya que cada convocatoria implica cuadrar las agendas de personas que llegan desde distintos puntos, incluso desde Reino Unido y Australia. A esta dificultad se suma el coste económico de la expedición, ya que, según señala, los integrantes del equipo “no vivimos de esto” y deben compatibilizar las campañas con sus vacaciones, además de asumir el coste del material necesario para la exploración.
Pedro González recuerda además que “hasta ahora no estamos teniendo ningún tipo de subvención, salvo cosas muy puntuales de material”, por lo que realizar este tipo de exploraciones cada año resulta complicado desde el punto de vista económico.
Los espeleobuceadores se sumergirán para trabajar con el material que permanece almacenado en la denominada Burbuja, situada a unos 900 metros de la entrada, y comenzar a retirarlo progresivamente. Por tanto, este verano no se avanzará más allá de los aproximadamente 14 kilómetros conocidos del sistema subacuático, quedando la exploración de nuevos tramos para una próxima campaña.
En esta ocasión, los trabajos servirán principalmente para preparar posibles objetivos futuros. “En principio este año son preparativos”, explica el leonés, que señala que el equipo aprovechará para poner en común los objetivos del año que viene, realizar labores de mantenimiento y limpiar material necesario para una posible nueva campaña.
Además, los espeleobuceadores continuarán trabajando en otros puntos del entorno de Orbaneja del Castillo, Covanera y Tubilla, donde existen otras cavidades que forman parte de sus objetivos secundarios. Entre los avances recientes, González destaca que el pasado año se consiguió enlazar el sumidero, el punto por donde entra el agua al sistema de Orbaneja del Castillo, con el resto de la cavidad, dando lugar a un sistema de más de 25 kilómetros de longitud.
“Hay más objetivos y no siempre se puede hacer campaña en el Pozo”, apunta el espeleobuceador.
La expedición del pasado año tampoco pudo alcanzar el extremo conocido debido a la turbidez del agua, aunque sí consiguió un importante avance en materia de seguridad y comunicaciones. El equipo logró comunicarse con el exterior desde más de nueve kilómetros de profundidad en la cavidad y geolocalizar en superficie la burbuja Razor I, unos trabajos que pueden resultar fundamentales tanto para mejorar la seguridad de los espeleobuceadores como para estudiar la posible existencia de otro acceso que facilite futuras exploraciones.










