Más de una cuarta parte de los coches en Burgos circula sin etiqueta ambiental
Más de 54.000 turismos carecen de distintivo de la DGT en una provincia con un parque móvil envejecido

La provincia de Burgos sigue mostrando signos de envejecimiento en su parque automovilístico. Según los últimos datos disponibles, 54.053 turismos no cuentan con distintivo medioambiental, lo que representa aproximadamente uno de cada cuatro vehículos (26,8%) del total censado, que asciende a 201.339.
Esta situación se produce en un contexto marcado por la implantación de las Zonas de Bajas Emisiones, impulsadas por la Dirección General de Tráfico, que limitan el acceso a los vehículos más contaminantes en ciudades de mayor tamaño.
A nivel autonómico, Castilla y León presenta cifras similares, aunque ligeramente superiores, con un 28,9% de turismos sin etiqueta ambiental, lo que la sitúa por encima de la media nacional.
En el lado opuesto, los vehículos más sostenibles siguen siendo minoría. Apenas un 1,3% del total cuenta con etiqueta Cero, reservada a coches eléctricos e híbridos enchufables. Por su parte, los vehículos con etiqueta Eco representan un 5,7%, incluyendo modelos híbridos o impulsados por gas.
La mayor parte del parque móvil se reparte entre los vehículos con distintivo B, que suponen un 33%, y los de etiqueta C, con un 31,1%, categorías que engloban coches relativamente más recientes pero aún dependientes de combustibles tradicionales.
Si se compara con el conjunto de España, la comunidad presenta peores cifras. En el ámbito nacional, el porcentaje de coches sin distintivo se reduce al 20,3%, mientras que hay mayor presencia de vehículos menos contaminantes.
Por provincias, Burgos se sitúa entre las que acumulan mayor número de turismos sin etiqueta, solo por detrás de territorios como León o Valladolid.
A pesar de este escenario, la tendencia en los últimos años apunta a una mejora progresiva. El número de vehículos con etiqueta Cero se ha multiplicado casi por seis, mientras que los Eco han crecido de forma notable. Paralelamente, los coches sin distintivo han ido reduciéndose de manera significativa.
Sin embargo, el debate sobre el sistema de etiquetas sigue abierto. La propuesta para reformarlo, incluida en la Ley de Movilidad Sostenible, fue finalmente rechazada, por lo que las actuales clasificaciones se mantienen sin cambios por el momento.
Mientras tanto, todo apunta a que los vehículos más antiguos, especialmente los que cuentan con etiqueta B o carecen de ella, tendrán cada vez más limitaciones de circulación, especialmente en grandes ciudades donde las restricciones medioambientales seguirán endureciéndose en los próximos años.










