El programa promovido por la Junta de Castilla y León se desarrolla en colaboración con las diputaciones provinciales y busca reforzar la seguridad y la atención ante emergencias en el entorno rural, mediante la instalación de desfibriladores en espacios de titularidad municipal o de acceso público.
La Consejería de la Junta de Castilla y León ha concedido a la Diputación de Burgos una subvención de 270.000 euros para la adquisición, distribución e instalación de estos equipos. La ayuda ha permitido la adquisición de 304 desfibriladores, para otras tantas entidades locales de menos de 2.000 habitantes.
Además del suministro de los equipos, el programa incluye su instalación, la señalización de los puntos de reanimación cardiopulmonar y la formación necesaria para su correcto uso, garantizando así que puedan ser utilizados de forma eficaz ante una emergencia.
Desde la Junta de Castilla y León destacan que el objetivo es dotar de estos instrumentos a los pequeños municipios, donde además de los vecinos también trabajan empleados municipales y profesionales de pequeños comercios, industrias, servicios u hostelería. En este sentido, consideran de “vital importancia” contar con estos equipos para poder responder ante una emergencia sanitaria y recuerdan que una actuación temprana con reanimación cardiopulmonar y el uso del desfibrilador puede aumentar significativamente las tasas de supervivencia.
En total, con esta adquisición, la provincia de Burgos dispone ya de 460 equipos para actuar en caso de paros cardiacos. La disponibilidad de desfibriladores en espacios públicos y la formación asociada permiten actuar con mayor rapidez, aumentando las probabilidades de supervivencia y reduciendo posibles secuelas en caso de emergencia.









