La Junta impulsa 50 proyectos de sostenibilidad empresarial en Burgos con una inversión de 12,2 millones de euros
El Plan de Sostenibilidad Empresarial 2025-2027 ha movilizado además cerca de 24,7 millones de inversión privada, apoyado a emprendedores y formado a más de 300 profesionales en la provincia

La Junta de Castilla y León continúa impulsando la transición hacia un modelo productivo más sostenible en la provincia de Burgos. A través del Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICECYL), el Plan de Sostenibilidad Empresarial 2025-2027 ha respaldado hasta la fecha 50 proyectos empresariales vinculados a la sostenibilidad y la economía circular.
Estas iniciativas han contado con una aportación pública de 12,2 millones de euros, una inversión que ha servido para movilizar 24,7 millones de euros de financiación privada, favoreciendo que las empresas burgalesas desarrollen proyectos orientados a mejorar su competitividad, optimizar el uso de los recursos y avanzar hacia modelos de producción más respetuosos con el medio ambiente.
Además del apoyo económico a las empresas, el plan también ha reforzado otras líneas de actuación dirigidas al tejido empresarial de la provincia. En este periodo se han acelerado diez proyectos emprendedores, se han desarrollado once consultorías especializadas para acompañar a las empresas en la implantación de medidas de sostenibilidad y economía circular y se han organizado 28 acciones formativas que han permitido capacitar a 330 profesionales.
La Junta destaca que estas actuaciones forman parte de una estrategia que busca combinar sostenibilidad, innovación y competitividad empresarial, facilitando que las empresas puedan adaptarse a los nuevos retos ambientales y a las exigencias normativas sin renunciar a su crecimiento.
Con este plan, el Ejecutivo autonómico pretende consolidar un modelo de desarrollo económico basado en la economía circular, la colaboración entre administraciones y empresas y la incorporación de prácticas más eficientes que contribuyan tanto a mejorar la competitividad del tejido productivo como a reducir su impacto ambiental.










